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CRISIS COVID Y LAS TENDENCIAS DE CONSUMO

Hola a tod@s!

¿Creéis que seremos el mismo tipo de consumidor después de esta crisis?

Se avecina por un tiempo una crisis económica que va a cambiar nuestra forma de percibir el consumo y va a cambiar nuestros hábitos. Os dejo una pequeña reflexión sobre cómo entiendo yo esta nueva normalidad.

 

Estos días estamos viendo que la situación va más lenta de lo que parece. La crisis del Covid va a causar estragos en la economía de muchos países y todo porque hemos sido obligados a frenar el consumo masivo al que estábamos acostumbrados.
Hace poco leí en un artículo, el cual me dejó bastante desconcertada, sobre cómo la economía se iba al traste porque simplemente estábamos consumiendo lo que realmente necesitábamos para vivir. ¿Qué locura verdad? Pero definamos ese límite entre lo que necesitamos verdaderamente y lo que no. Lo que se denomina consumo masivo y lo que es consumo responsable y de calidad.

Hago un inciso para contaros una anécdota divertida.
¿Sabíais que durante la Segunda Guerra Mundial, los cosméticos en Gran Bretaña fueron racionados, pero que el primer ministro Winston Churchill insistió en que el lápiz labial se mantuviera en producción como una compra para las mujeres de todo el país? ¿Moraleja de la historia? Incluso durante los peores momentos de la historia, las personas aún necesitaban cuidarse a sí mismas y verse en buen estado. Se descubrió que el simple hecho de pintarse los labios a las mujeres les subía la moral. 

GettyImages

 “Eran vidas ordinarias impactadas por acontecimientos extraordinarios. Si cada parte de su existencia era intervenida por el gobierno, la apariencia era lo único que podían controlar”, afirma la historiadora Laura Clouting en The Telegraph.

De repente lo que puede parecer banal y secundario en realidad sirvió para mantener el ánimo de muchas mujeres en esos tiempos difíciles y en los que además empezaban a participar activamente en la Guerra.
 ¡E incluso el ánimo de los propios hombres! que les alentaba a seguir luchando para volver a casa junto con sus mujeres que se veían guapísimas usando estos labiales. Dejando de lado el sexismo de la época, y llevando esta anécdota a nuestro terreno y a la actualidad, nos damos cuenta que resulta importantísimo que se mantenga el estado moral general de la población para superar esta crisis, que es tanto humanitaria como económica.

 Por tanto, hombres y mujeres vamos a seguir buscando encontrarnos bien con nosotros mismos, seguiremos consumiendo para vernos guapos en las actividades permitidas en la nueva normalidad y si bien, el consumo es necesario para que el país no se vaya a pique, nuestros hábitos de compra y tendencias a la hora de elegir los productos se van a volver más humanos.
Y es que está en nuestras manos como consumidores la forma de mejorar la economía de nuestro país. Al igual que venimos haciendo estos dos meses en nuestras casas aprendiendo a cocinar y anteponiendo la comida casera por la precocinada, tendremos que ir tornando nuestros hábitos de consumo hacia empresas más responsables que cumplan con estándares de calidad y valorando lo hecho en España.
Yo misma he seguido consumiendo durante este tiempo productos que me han hecho sentir mejor, pero he mirado más que nunca su procedencia y calidad. Lamentablemente, lo que viene es más que probable que sea una recesión global. Y si bien las aguas pueden estar agitadas, los que trabajamos en industrias creativas tenemos la función primordial de ofrecer productos que puedan prevalecer, que den mejores servicios y que cumplan incluso una mejor función estética.

 

De hecho, es posible adoptar el anti-consumismo que se viene y aún diseñar productos que la gente quiera. Productos mejor pensados ​​y mejor diseñados que nunca, lo que no solo es bueno para los consumidores, es bueno para los diseñadores, es bueno para las marcas y también es bueno para el medio ambiente.


Las crisis exigen creatividad. Y ésta concretamente va a requerir un reinicio.
Durante demasiado tiempo, el mundo de la moda, en particular, no ha sido impulsado por mejor, mejor, mejor, sino por más, más, más, y ahora es un momento de reinicio para restablecer la calidad sobre la cantidad y restaurar la cadena de suministro.
El diseño considerado y necesario siempre encontrará su lugar, sin importar el entorno económico. Cito a William Morris: "No tengas nada en tu casa que no sepas que sea útil o que creas que es hermoso". Sí, el mismo que creó el movimiento Arts and Crafts. Dijo esto hace casi 200 años.

 

 

Pero una cosa positiva que veo y con la que saldremos de esta crisis es que confío en que las personas comprarán teniendo en cuenta lo anterior, aunque sea sin ser propiamente conscientes de ello. Según las últimas tendencias y análisis de mercado parece que surge la esperanza de que los productos que despiertan alegría tienen demanda, ya que las personas quieren recompensarse a sí mismas después de este largo periodo de compras esenciales y los productos que estén bien diseñados serán apreciados y significarán mucho más que antes.

Mejores productos, mejor alimentación, más cercanía y mejores hábitos saludables.

Parece que la nueva normalidad no está tan mal como pensábamos ¿no creéis?

 

 Carmen.

 

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